¿Qué es lo que realmente funciona para derrotar el contrabando? Descubre siete acciones

Aduana de la Receita Federal en el Puerto de Itajaí (SC). Foto: Divulgación / RFB
por ETCO
30/07/2019

En las fronteras brasileñas, el crimen organizado está ganando. Mantiene vastas redes de colaboradores, organizados y bien armados, para transportar armas y drogas hasta cigarrillos y pesticidas al interior del país. Las ganancias obtenidas de las ventas de ropa, perfumes y electrónica ayudan a financiar, incluido el pago de las tasas de matrícula. Mientras tanto, las fuerzas del orden están lidiando con contingencias presupuestarias.

"La corrupción es un problema económico, pero también social, y está presente por las condiciones de trabajo, la precariedad, la falta de infraestructura, así como por la mala conducta del agente corrupto", dice el abogado José Vicente Santos de Mendonça, profesor de Derecho de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, donde coordina el Laboratorio de Regulación Económica.

¿Cómo combatir este círculo vicioso? Conozca siete medidas capaces de reducir la fuerza del contrabando y la malversación. Funcionan mejor si se toman en conjunto, para abordar el crimen simultáneamente en varios frentes.

1. Apuesta por la tecnología

Satélites, sensores y radares son capaces de identificar vehículos robados que se utilizan para transportar contrabando en las carreteras. Los aviones no tripulados pueden atacar aeronaves y embarcaciones utilizadas por delincuentes. La lectura biométrica en los puestos fronterizos reduce el riesgo de que un sospechoso se escape por usar documentos falsos. “Las nuevas tecnologías para el control de personas y mercancías en fronteras y aeropuertos son un intento de adaptarse a la realidad actual, en la que las personas y las mercancías tienen una gran movilidad”, afirma la investigadora Pinja Lehtonen, de la Universidad de Tampere, Finlandia.

“Por otro lado”, señala el investigador, “las organizaciones criminales internacionales tienen a su disposición una enorme cantidad de dinero y gente muy inteligente, lo que indica que las soluciones tecnológicas solo funcionarían hasta que los delincuentes encontraran la manera de eludirlas”, dice. ella, que está desarrollando su investigación doctoral sobre el control automatizado de fronteras en la Unión Europea.

En otras palabras, no basta con comprar tecnología. El factor humano, dice, sigue siendo muy importante. "Los oficiales experimentados pueden detectar el nerviosismo de un sospechoso con gran facilidad".

2. Equipar a los agentes del orden

“Los ingresos dedicados al ataque de contrabando no son suficientes. En materia de infraestructura gana el crimen organizado”, dice Luciano Barros, presidente del Instituto de Desarrollo Económico y Social de las Fronteras (Idesf). Brasil tiene menos de mil agentes de la Policía Federal operando a lo largo de toda la frontera.

En todo Brasil, sólo 48 empleados federales trabajan en seguridad, contra 120 en Estados Unidos. Las Fuerzas Armadas, que realizan acciones frecuentes en los puntos más estratégicos de las fronteras brasileñas, tuvieron que adaptar la estrategia luego de que, entre 2012 y 2017, el presupuesto para gastos discrecionales se redujera en un 44%. La atención se centra ahora en acciones específicas. Se trata de operaciones a gran escala que reúnen a decenas de diferentes organismos gubernamentales. Pero, al final de la acción, la vigilancia fronteriza de rutina vuelve a fallar.

3. Realizar acciones integradas

Para evitar que un sospechoso investigado por la Policía Civil, por ejemplo, pase por un retén de la Policía de Carreteras sin ser detenido, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública apuesta a la creación del Sistema Nacional de Información de Seguridad Pública (Sinesp), un servicio que reuniría toda la información disponible a nivel nacional sobre las investigaciones en curso y los informes de incidentes. Pero el sistema aún está en la fase de implementación.

4. Atacar la corrupción

Ya sea en puestos fronterizos o camelódromos, los delincuentes suelen contar con el apoyo de agentes que reciben sobornos para despejar el camino. “Los datos comprueban que el número de desvíos y corrupción policial son significativos”, dice el estudio “Corrupción policial en debate: Desvío e impunidad en las instituciones policiales de Río de Janeiro”, de autoría de Andréa Ana do Nascimento, investigadora de la Pontificia Universidad Católica Universidad de Rio Grande do Sul (PUC-RS).

El estudio muestra que, entre 2009 y 2013, el número de denuncias contra la actuación de la Policía Militar y de la Policía Civil en Río de Janeiro aumentó, respectivamente, en un 93,6% y un 68,5%. Mientras tanto, el número total de policías sancionados se redujo de 21 en 2010 a 4 en 2013.

5. Actuar en las ciudades

Los delincuentes cruzan la frontera, pero el mercado de consumo de bienes de contrabando está en las ciudades más grandes. Así lo recuerda Edson Luiz Vismona, presidente del Instituto Brasileño de Ética de la Competencia (ETCO) y del Foro Nacional Contra la Piratería y la Ilegalidad (FNCP). “Es fundamental abordar las ventas ilegales en las calles de todo Brasil. Este comercio de productos pirateados ataca directamente al comerciante honesto, que genera empleo legal y paga impuestos”.

Para Vismona, las acciones de combate al comercio ilegal, como las realizadas recientemente en São Paulo en las afueras de la Rua 25 de Março, son capaces de atacar una importante fuente de ingresos para los delincuentes. “Cada vez que se incautan grandes cargamentos de contrabando, los grupos sufren un golpe. El acopio de estos productos es una forma efectiva de entorpecer las acciones de los contrabandistas, ya que ataca sus ganancias”, dice Luciano Barros.

6. Reducir impuestos

A medida que Brasil redujo los impuestos sobre los productos electrónicos, la demanda de versiones pirateadas de estos productos disminuye. Por otro lado, al aumentar los impuestos a los cigarrillos, el país incentivó el consumo de versiones paraguayas. Reducir los impuestos, o convencer a los países vecinos de aumentar sus impuestos para equipararlos con los valores practicados en Brasil, es una forma de atacar el contrabando, al reducir el tamaño del mercado de consumo de productos ilegales.

7. Mejorar la vida en las fronteras

Las ciudades fronterizas de Brasil con otros países se caracterizan por malos indicadores de calidad de vida, educación y generación de empleo formal. Fomentar la entrada de empresas legales en estas regiones, capaces de aumentar los ingresos y llevar a los jóvenes a buscar mejorar su formación profesional, es una forma efectiva de reducir la mano de obra barata disponible para los grupos criminales que operan en las fronteras.

Cómo el contrabando corrompe a los funcionarios públicos

El profesor José Vicente Santos de Mendonça detalla la rutina del crimen en la triple frontera en cuatro momentos en los que se corrompe a los agentes públicos. Seguir:

1er momento: Cerca de la quebrada del río Paraná y de las orillas del lago de Itaipú, donde el valor disponible es el más bajo y existe un vínculo de cooperación más estrecho. Ese vínculo se establece entre el contrabandista y el agente público, y el valor de la corrupción está preestablecido, y ronda los R$ 100/día por agente público. En este caso, el agente público permanece indiferente a la situación y se establece una relación de suma positiva, es decir, todos “ganan” en el proceso.

2° momento: El agente público, previo acuerdo con el contrabandista, vigila la carga hasta el límite de su circunscripción, evitando así que la carga sea aprehendida en los puestos de inspección. Para este escenario, el valor es de alrededor de R$ 1.000 a R$ 1.500.

3er momento: Ocurre en los puestos de inspección, si se detiene el vehículo utilizado para el transporte de la carga. En este caso, puede haber o no un acuerdo previo, y el valor de la transferencia es de alrededor de R$ 3.000 a R$ 10.000.

4to momento: La entidad pública fragua el embargo, con el objetivo de brindar al contrabandista la oportunidad de negociar la liberación de la carga. En ese contexto, existe el mayor monto de corrupción, que varía de R$ 15.000 a R$ 50.000, y puede alcanzar el 50% del valor de la carga, normalmente pagado con la propia mercancía.

Por Tiago Cordeiro, especialmente para el Gazeta do Povo - 06 / 07 / 2019

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