El rapa

por ETCO
06/01/2005


O Globo, 30/12/2004

Para los que no lo sepan, el rapa es el coche de la ciudad que lleva a inspectores y policías por las calles “para incautar bienes de vendedores ambulantes sin licencia”, como dice el diccionario Houaiss Eletrônico. Al menos en las calles de Río, no es raro escuchar la alerta de los vendedores ambulantes amenazados por la proximidad de la Ley, gritando en voz alta: “¡Mira la rapa!”. - y quien tenga motivos para correr, para evitar ser detenido unos minutos y perder sus productos.


Y esto es todavía un remanente de los “tiempos románticos del camelotage”. Hoy no lo es tanto, principalmente porque la convivencia entre los hombres de la Ley y los vendedores ambulantes es mucho más tolerante y compañera, por así decirlo.


Bueno… esta breve digresión se trata de la despedida de esta columna, que durante los últimos ocho meses ha presentado varios aspectos sobre el gran mercado de la piratería en el país y en el mundo. Con la advertencia sobre los problemas que la piratería trae a la economía de los países, especialmente los de la periferia, como nosotros, es hora de seguir adelante. Es hora de afeitarse ...


Antes de eso, la columna agradece la colaboración de varias fuentes -cada una de ellas defendiendo su bando, claro- y las múltiples críticas que recibió durante ese tiempo. Si no se contestaron todas fue por falta de tiempo.


De los cientos de correos electrónicos que llegaron a la columna, incluidos los mensajes enviados a través del sitio web de Globo Online (http://oglobo.globo.com/especiais/pirataria/default.asp) - una buena parte afirmó que las empresas tienen su parte de culpa en la piratería, básicamente por estimular el consumo desenfrenado y por no ofrecer precios asequibles a todos los segmentos de la población. Es una crítica muy frecuente en relación a bienes como ropa, CD y DVD, por ejemplo. Los que no tienen R $ 25 para un CD original, pagan diez reales por tres piratas en la esquina. Como la música es cada vez más un producto perecedero y efímero, el CD pirata resiste al menos hasta que el artista favorito pasa de moda. Y los que no tienen Nike cazan con Naike ...


Empresas de diversos sectores, a su vez, reclaman un elevado gasto en investigación y desarrollo de productos, y por tanto sus precios. Y dicen que el tema de la piratería está más relacionado con una cierta "falta de honestidad" por parte del consumidor en general.


Las empresas también se quejan de algo importante: los altos impuestos del gobierno, que influyen directamente en el precio final de los productos al consumidor. Pero el gobierno no parece darse cuenta de que los altos impuestos no necesariamente significan mayores ingresos. Las experiencias en São Paulo, reportadas aquí, ya han demostrado que los consumidores pueden elegir el producto legal, si el precio a pagar es consistente.


Las compañías también exigen del gobierno acciones más enérgicas por parte de las agencias de inspección y represión contra el contrabando, la evasión fiscal y el robo de bienes. Algunos argumentan cuán legítimo es esto, ya que significa gasto del gobierno para proteger intereses puramente privados, sin beneficio público. Es una discusión que llega lejos.


La columna habló con los sectores gubernamentales que, por su parte, reconocen sus limitaciones y planean implementar, en los próximos meses, acciones que podrían reducir el problema de la piratería en el país. No será una tarea fácil, considerando que hay una falta de inversiones en tecnología y personal, además de un mayor intercambio entre agencias públicas y, uno de los grandes nudos en el país, una Justicia más ágil.


Otro tema que involucra al gobierno es su (in) capacidad para negociar con países amigos - principalmente los del Mercosur - y articular con ellos una acción permanente y conjunta contra la piratería.


No debe olvidarse que Estados Unidos, el sheriff del comercio mundial, ejerce una fuerte presión sobre los países que le dan una oportunidad a la piratería. Esto podría significar pérdidas de miles de millones de dólares para la economía del país.


La legislatura brasileña ya se ha mostrado repetidamente preocupada por el asunto y ha hecho su parte; es un esfuerzo más que encomiable, raro cuando se trata de la legislatura. La formación de un comité interministerial exclusivo para combatir la piratería, en sí mismo, es un punto positivo. Cuando empieces a trabajar, sin duda será mejor.


De todos modos, se da el mensaje: la piratería es la economía de la ilusión. Como dije aquí, cuando un consumidor elige comprar un producto falsificado o de contrabando, parece que está obteniendo un buen producto, parece que está creando empleos, parece que está contribuyendo a la economía del país. Pero todo es ilusión. A la larga, el resultado es negativo para varios sectores. Mejor no pagar para ver.


La columna tampoco puede dejar de mencionar un descubrimiento interesante: el del lector Edson Barreto, un observador de las calles cotidianas de Río de Janeiro, que escribió docenas de buenas historias sobre vendedores ambulantes y comercio callejero en Río. Es la piratería, quien Yo diría, colaborando positivamente para el renacimiento de la aburrida carioca crónica.


Y lo más importante: que 2005 es un año muy, muy bueno para todos.

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