El viaje de la reforma fiscal

Edson Vismona, publicado en O Globo
04/01/2024

Finalmente, aprobamos la reforma tributaria, con el objetivo de superar viejos problemas que afectan nuestro crecimiento económico. Pasaremos de un sistema antiguo a uno nuevo, iniciando la regulación e implementación de las medidas generales de la Enmienda Constitucional 132. Ha llegado el momento de iniciar nuestro viaje, previsto para diez años, hacia la tierra prometida en busca del crecimiento del PIB. equidad tributaria, neutralidad fiscal, simplificación, transparencia, desburocratización, modernización de impuestos, redistribución de ingresos entre entidades federativas, reducción de la evasión fiscal, recaudación en destino, cambios en el impuesto a la renta, fin del efecto cascada.

Comenzamos un largo viaje y lo viejo y lo nuevo coexistirán en la transición.

En este recorrido se debatirán decenas de leyes complementarias, detallando más de 70 puntos que deben regularse a través de propuestas del Gobierno al Parlamento.

La definición de tipos impositivos; quién pagará y a quién; excepciones con tasas más bajas; cuál será la administración del sistema y la interacción entre las entidades federativas; la recaudación, inspección y distribución de impuestos por el Comité Gestor que se creará; mecanismos de compensación entre estados y municipios; Las normas procesales y la definición de impuesto selectivo son algunos de los temas importantes que provocarán muchas disputas y generarán un gran movimiento en toda la sociedad, con profundas discusiones técnicas en los sectores legal, de auditoría y contable.

Nos enfrentaremos a la divergencia entre quienes defienden con razón el necesario equilibrio de las cuentas públicas y quienes no están de acuerdo con los recortes del gasto, creando un conflicto que afectará al tamaño de la carga fiscal.

En el ámbito empresarial habrá conflictos entre sectores productivos para definir qué actividades estarán más o menos gravadas y cómo se establecerán los criterios para la incidencia del Impuesto Selectivo. Y todavía tenemos que garantizar los derechos de los contribuyentes, reducir los litigios fiscales por valor de billones de dólares, combatir la evasión fiscal y el crecimiento del mercado ilegal, cuestiones que necesariamente deben incluirse directamente en estos debates.

Ante tantos asuntos que es necesario escudriñar, y sabiendo que “Dios o el diablo están en los detalles”, ha llegado el momento de decidir si aprovecharemos o perderemos esta oportunidad histórica de mejorar finalmente nuestro sistema tributario.

Ciertamente no será una travesía fácil. Tendremos que dividir mares, enfrentarnos a malos asesores y profundos conflictos de intereses, aceptar cambios estructurales y así, sin Moisés que nos guíe, tenemos que seguir adelante.

Sal del discurso y actúa. Nuestro destino depende de que tomemos la dirección correcta y superemos las estructuras arcaicas que obstaculizan nuestro desarrollo económico y social. En verdad, debemos alejarnos de lo que dijo Roberto Campos: “Brasil no pierde la oportunidad de perder una oportunidad”.